Al medio día, mi esposa ordena un pollo para comer. Me pide que vaya por un refresco y un botellón de agua al Super 7 que está a pocas cuadras antes de que llegue la comida, así que me subo a su auto y me voy por el encargo.
Normalmente, mal hecho, me voy en contra un tramo para llegar al Super 7, pero en esta ocasión pensé que ya no debería hacer eso porque es mal ejemplo, y decidí desviarme un par de cuadras para irme por el camino correcto. Yo creo que es la primera vez que me voy por ahí (el Super 7 es nuevo).
En eso, pasa corriendo un chavo, como de unos 23 a 25 años, a toda velocidad con una mochila al hombro, y otro mas joven, como de 18 a 20 años detrás de él gritando -POLICIA, POLICIA!!! … me voltea a ver y me grita -POLICIA!!! … yo creo que me confundió con un policía ejejeje.. ok, ya sé que eran los nervios y la adrenalina.. entonces me echo de reversa y le digo que se suba.. y nos lanzamos detrás del ladrón. -¿Qué te robó?- le pregunto.. -Mi laptop wey!! mi laptop!!.. mira, ahí VA!! písale!!!
El ladrón atravesó un parque en diagonal, corre y corre, nosotros rodeamos tranquilamente el parque en el auto. Ya se veía cansado. Le dimos alcance media cuadra después del parque, le corté el paso con el auto y el dueño de la laptop se bajó como rayo y, para buena suerte, traía una botellita de ese spray pimienta especial para estas situaciones, y se lo vació completamente en la cara. Entre los dos lo bajamos al suelo, luego estuvimos pidiéndole a los vecinos que llamaran a la policía. La gente tarda mucho, mucho, mucho en reaccionar. No pueden creer lo que están viendo u oyendo. Ven a dos hombres sometiendo a un tercero, oyen que se les pide llamar a la policía, y se quedan parados, viendo. Después de varios minutos, yo creo que más de 10, alguien por fin dice … ya llamé a la policía!!… gracias…
Ahora a esperar. El ladrón está acostado sobre su pecho, su cara está que arde -AY! AAY! AAAAAYY!!! me ARDE!!! … yo estoy sentado prácticamente encima de él, sujetándolo de ambos brazos y sentado encima de su trasero. El dice que no puede resprirar, que le deje levantarse un poco y me niego. En algún momento durante la persecusión, el muchacho de la laptop, que luego me entero que se llama Homero, mencionó un cuchillo. No le entendí mucho, pero pensé que el ladrón traía un cuchillo y no lo iba a dejar levantarse. Había sangre en las manos de Homero y en la camiseta del ladrón, al parecer Homero tenía unas cortadas leves en las manos. Pensé en mis hijas y no iba a correr mas riesgos, no quería yo terminar con un agujero en la barriga. Me senté con todo mi peso y le dije que si no podía respirar lo debió de haber pensado antes. Le pedí agua a una vecina (ya había mucha gente rodeándonos) y sólo le solté un brazo al ladrón, le dí el agua y le dije que se limpiara la cara. Me daba lástima, porque gritaba de dolor por la pimienta y porque en la posición en la que estaba se le dificultaba respirar un poco. Por eso le dí el agua, pero no aflojé…. -gracias jefe por el agua- me dice.
Me pedía perdón, me decía que no lo iba a hacer de nuevo, que le diera oportunidad de irse, que le dolía la cara. La neta me dió mucha lástima porque el sufrimiento era real, pero le dije que tenía que tomar la lección completa, que a uno le cuesta mucho trabajo y sacrificio comprar las cosas que uno necesita como para que él entre a una casa y se lo lleve. Le dije que no lo iba a soltar hasta que llegara la policía.
La policía tardó mucho tiempo. Le dije a Homero que me tenía que ir, entonces le amarramos las manos por detrás al ladrón con una cuerda que nos dió un vecino, y Homero tomó mi lugar, se sentó encima del ladrón. Homero estaba muy enojado y alterado.
Me subí a mi auto y fui rumbo a casa de Homero. Los vecinos de él habían llamado a su mamá, que en ese momento llegó y la llevé al lugar donde estaba su hijo con el ladrón. En eso llegó la policía. Se acabó el cuento.
Le dije a Homero y a su mamá, que sin poner la denuncia de nada sirve lo que pasó. Que mas valía hacerlo, para que el ladrón tomara su lección completa, porque si no, mañana sale libre y muy enojado, además de muy quemado de su cara y cuello.
Todo ésto me dió para pensar mucho. ¿Cuál es el México que quiero para mis hijas? El ladrón hizo algo indebido, de eso no hay la menor duda… pero ¿tenemos culpa nosotros de la desigualdad? ¿hacemos algo por las personas que tienen menos y que tienen necesidades apremiantes que no pueden satisfacer? Yo no puedo responder esas preguntas y sentirme orgulloso.
Al principio me sentí eufórico, luego contento, después pensativo.. y ahorita al final del día, un poco triste.
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Por cierto… hoy mi esposa Claudia y yo cumplimos ONCE años de habernos aceptado ante Dios. Once años de matrimonio. Gracias, mi hermosa Claudia por darme tanto a cambio de tan poco, gracias por aceptarme e incluso por soportarme.. sé que las cosas no han sido fáciles, pero siento que te amo mas que nunca.
Saludos a quienes leen mi blog, se los agradezco muchísimo.

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